
Vampiresa
Un día le huiste a la muerte.
Luchaste contra tu destino, y llegaste a vencer y ser vampiresa para siempre…
Temblaste de terror… tu piel rosada, se torno de rubor.
Al descubrir como se deslizaba el vestido de tu inocencia… al fortalecer tú voluntad, y tu conciencia.
Que te mantuvo viva.
Aunque tu corazón cesaba de latir.
Aunque dejabas de vivir… pero nunca a hades dejaste de combatir.
Porque en ningún momento te entregaste a morir.
Tus uñas afiladas comenzaron a arañar.
Empezaste a gritar, gritos de dolor que se confundían con gemidos placer… y la nostalgia de no ver el próximo amanecer.
Ya empezabas a transformarte.
Tu largo cabello rubio… a oscuro, negro, de aura brillante… pero a la vez turbio.
Tu exaltación cesaba… miraste la luna, pálida blanca en su zenit…
Te miraste y sonrojabas.
Ya no extrañabas ni el sol. Ni los colores de la primavera.
Ni tu antigua condición de doncella.
Ni las flores, de múltiples colores.
Ni tampoco recordabas tus errores. Pues eres inmortal… en eso se basa que desaparezcan tus temores.
Te tocas, y sientes tus dedos…
Extremadamente fríos. Pero delicados y finos. Pero tibios Para sujetar a una joven doncella… e invitarla a la profundidad del bosque.
Y seducirla que entregue su esencia, tras un solo corte.
Sobre su suave piel…
La sangre brotara, tibia… casi ardiente. Solo allí te sentirás como un ser viviente.
Su inocencia ella te entregara, su virginidad ella compartirá, en tu lecho… si en tu ataúd… entre tus colmillos, tu piel… y su piel
En vampiresa se convertirá.
Y Transilvania una vez más. Estremecerá.
bkan lo que tu haces suerte
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