
Opus. A Femi Fos Pro Cosmos.
La memoria, es esa energía dinámica. Que viene y que va
Cabalgando por nuestras mentes.
Y viajando.
Desde el lúgubre presente.
Hasta el pasado… más antiguo, más desolado.
Para traernos, imágenes, visiones, sueños.
Y momentos. Como congelados
Como capturados en el acto.
Sin importar hace cuanto tiempo ocurrieron.
Ni hace cuanto, esos héroes murieron.
Para definir nuestro presente.
Y ser una roca firme, en nuestra mente.
Por eso, debemos hacer un viaje por la mente.
Por que debemos, tratar de entender. Los instantes del eterno “para siempre”
Y así cuando pensamos vemos que nunca dejamos de ser errantes sin tierra, cielo, o infierno. Como el de Dante.
Y vemos que solo somos un pestañeo.
Un instante… en la inmensa historia del universo.
En el infinito.
En este mundo de frio espíritu.
Y del infinito, y sagrado, de lo inescrutable, y de lo inmutable. De lo inmortal. Y de lo eterno… yo pienso, yo entiendo, yo deseo.
Y por eso constantemente, sigo conociendo.
Hoy cuando comprendemos la luz, y la oscuridad.
Y separamos. La verdad… de la realidad.
Pues la verdad son palabras, y la realidad… son los hechos esculpidos. Por la razón., al unisonó con la pasión que le dediquemos a nuestra búsqueda.
Luz, y oscuridad.
Cual será nuestra elección.
En este mundo de eterna oscuridad.
Y nos preguntamos muchas cosas.
Como por ejemplo, ¿Por qué? Tenemos asida la mortalidad.
Porque le tememos.
Si aun no la experimentamos.
No sabemos que es la inexistencia.
Por que amamos existir. Sentir el viento en nuestras caras.
Sentir el agua al beber, la lluvia. El oleaje del mar
El olor, de plantas… y su adorno floral.
Sentimos el deseo, de experimentar el amor… sin importar cuanto traiga dolor, a nuestras vidas. Pero que es una vida sin alegría.
Y que es la vida sin tristeza.
Así es la ironía.
Que nos lleva de acá para haya.
Pero seguimos, pues queremos con nuestra mente grandes conocimientos digerir.
Y luego por las venas de nuestro componer, toda esa belleza hacer fluir.
Todo esto para nuestras mentes, expandir.
Por que hay algo que nos lleva más allá.
Pues explota algo que esta más allá de nuestro entender.
Si, es la capacidad de querer. De amar y de anhelar, de sentir y desear.
La capacidad, de el amor a alguien entregar…
Desde antaño. Esta sabiduría fue trasmitida,
Por aquellos que eran capases de la verdad, cantar.
Como sabían luchar, por las diosas que reinaban sobre sus capacidades de amar.
Mientras yo, por mi parte.
Se que existe. El amor… y una chica que lleva mi aliento.
Una musa que sustenta, este sentimiento. Que me empuja a trazarlo en estas líneas de poesía.
Por que siempre me falta. Una mirada o una
Sonrisa, iluminada.
Para llevar las palabras.
A las líneas, y a veces mirar.
Al cielo, en busca de una estrella fugaz.
En busca de una dama bella, para con ternura amar. Y yo desde hace cuatro años,
Encontré mi estrella.
Halle su amistad.
Y gracias, a ella. Al cielo… me acerque.
Pero al anhelo, me acostumbre.
Pues deseo verla cada día. Ver su mirada, ver su sonrisa, su cabello.
Y la gracia en su carita acunada.
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