miércoles, 17 de marzo de 2010

La carta a los antiguos.


La carta a los antiguos.
Oh antiguos, hace mucho de sus invenciones, guerras, libros poesías, mitos y profecías.
Que les diremos. Pues la más absoluta verdad… así es nuestro mundo… sin futuro…
Bienvenidos a la nueva Era…
Al futuro. Que nosotros llamamos actualidad. A este ensayo fallido.
Donde cabalga la guerra, el hambre, la peste y la muerte.
Si a este mundo de terror.
Donde la primera victima es el amor.
Donde el más rico es el mejor, a este mundo alejado de la realidad… que sueña con fama y riqueza. Y ola adornan con inmundicia y depravación.
Si, bienvenidos a este mundo ciego, por la falsa religión.
Dividido por curas, monjes y rabinos, endulzados por sus pecados… enriquecidos por los miles de engañados. Donde hasta el peregrino, quiere extorsionar por ser profeta o quizás adivino. Y el obispo quiere vírgenes jóvenes para saciar su gordo espíritu lascivo… o perdonar al afligido a cambio de su bolsillo… donde guarda su poco dinero…
Y castigos a los que no están sumergidos. Con sus largas lenguas lamiendo en este poso séptico de hipocresía y vanidad, que desfila sobre alfombra roja, y camina entre luces cámaras y acción. Para darle a las masas su manjar de ocio, y perdición.
Bienvenidos a la actual sociedad, el poso séptico de vanidad… donde reina la maldad, vestida de ramera, vestida de política, de iglesia, mezquita, sinagoga. Y la falsa libertad. Y la estupidez aflora.
Bellas palabras, son escusas y mentiras.
Olvidan de donde venimos, olvidan quienes somos… de donde surgimos. Nos detestan, nos repudian… nuestra mente es perturbación, en sus mentes de abominación.
Quieren sepultar el pasado.
Entre fronteras, bajo los mástiles de sus escudos, cruses, estandartes y banderas.
Con muchas banderas, y cuadros… con los nombres de sus héroes. A quienes ellos mismos mataron, y las palabras que sus padres tergiversaron, y traicionaron.
En sus banderas y cruses, ponen su fe y su orgullo.
Olvidan que las, cruses son más bellas al revés, y que las banderas nos resultan más útiles cuando arden.
Y no entienden que sus políticos, y ministros. Solo son buenos cuando cierren la boca y se callen.

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