
Vida me lastimas… y das algunas Rimas.
Hoy me despertó, un rayo de luz… Estaba pensando en ti. Mi amor.
Y fue como la primera ves que te vi.
En esos hechizantes minutos en que cerca estuviste de mí. Solo que esta, ves no estabas aquí. Solo aparecías en mi memoria… en mis pensamientos.
Solo era una ilusión. Otro espejismo… figurado en mi imaginación.
Y así es mi desconsolada vida. Mi destrozada oscura, e inexistente alegría.
Sin esperanza. De que un día vuelvas.
Y desde aquí, un rincón entre las paredes de mi habitación.
Como si hullera de la soledad y su persecución.
El frio de tu ausencia.
Involuntariamente comienzo a recordar.
Y voluntariamente a lamentar, y aunque lejos de mi… sigues siendo mi inspiración. Y mi muerta pasión. Que yace entre las ruinas de mi corazón.
Y moro en esta vida, en esta realidad desproporcionada.
Recordando mi ilusión de rodillas, quebrantada. Así es entre todo este vacio, alentada, mientras el tiempo pasa y el viento se gasta.
Y
Las aves cantan, las nubes hablan… un jardín flórese y en breve se marchita… como mis sueños que heridos aun padecen.
Así es la vida en general. Dos opuestos encontrados, luchando por hacerse con la hegemonía de este efímero sueño que se llama vida.
Un ciclo constante, como un molino que gira y gira… en su desesperación.
Y el viento, su pasión… su obsesión.
Pues es lo que lo motiva, es lo que lo empuja… pero no lo lleva a ningún lugar.
Así es este vicio que se llama, amar.
Jira, y jira de amor. Y dolor. Ilusión y desilusión. Creación, y destrucción. En el macabro festín de la
Desolación.
Entre otras cosas, que si. Son eternas.
Pues su esencia es una obra de arte que embelesa.
Y cautiva a las almas hartas de la monotonía de la vida y el día, a día.
Sin un solo suspiro. Sin alegría.
Y sufrimiento ciego. Desvaneciendo al calor. Como un trozo de frio hielo.
Y sin embargo lo que realmente es eterno, el amor que huye. Nos lleva al dolor entre olas, y densa luz.
Entre tinieblas bajo el manto de las estrellas en un mar de perdición.
E irónicamente es algo que trae la razón. Y esa es la virtud. Que nos reanima desde el moribundo corazón.
Y así de estos polos opuestos hacemos una nueva alianza, una gran unión y aunque en mi mente quisiera olvidarte.
No podre, pues eres esa razón del sentimiento eterno… que se me escabulla.
El sentimiento eterno que llamo amor.
La llama viva que me hace esperar, que me hace recordar. Que me impide olvidar. Por eso no te dejo de amar.
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